Tres horas en la jungla. Los árboles milenarios retuercen sus raíces. El dosel se aleja, denso, salpicado por la escasa luz que se filtra. El aire es escaso y la tierra húmeda. Es el reino del Sultán Vetiver. Bajo una estructura vegetal de bergamota y neroli, un tótem único de cuatro calidades de esencia de vetiver ancla la historia. El vetiver de Brasil la abre con sus notas mentoladas subrayadas por el alcanfor de la ajenjo; el vetiver de Java la cierra con su carácter turfoso apoyado por el cuero; finalmente, el vetiver Bourbon, rarísimo, le da cuerpo con sus facetas húmedas y especiadas.