Un perfume solar, tan vibrante como un cielo griego, que deja en la piel un rastro cálido, como el recuerdo de un chapuzón en el mar jónico. Un chipre moderno con una sobredosis de almizcle. Abriéndose con una ruibarbo ácido, mezclado con cítricos burbujeantes y albahaca aromática, la fragancia evoluciona hacia un bouquet dulce y delicado, dejando en la piel un almizcle sofisticado con facetas de notas de sándalo, ámbar y cachemira, para ofrecer un rastro cremoso.
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